Pantallas y tecnología

Escrito por el febrero 1, 2019

Los argumentos para evitar que los niños se habitúen al uso continuando de pantalla como las de smartphones y tablets, o retrasarlo todo lo posible, se centra en la necesidad de que esos niños desarrollen habilidades que el uso de pantallas no les permite desarrollar. También en evitar que las plataformas digitales empiecen a habituarles a usarlas a edades tempranas, haciendo el símil de las campañas de marketing del tabaco orientadas a que niños y adolescentes acaben fumando el día de mañana. Eso es lo que señala un artículo publicado en la página “xataka.com”. Donde conoceremos el argumento de la psicóloga Silvia Álava.

Silvia Álava, psicóloga especializada en educación, coincide con el diagnóstico de la falta de habilidades: “Los niños tienen que aprender un montón de cosas: a aburrirse para aprender a tolerar la frustración, a jugar libremente para aprender a dirigir su conducta, a jugar con normas para aprender a respetar unas reglas, a estar con otros niños para desarrollar habilidades sociales y saber negociar… Y estando solo con una pantalla no se consigue”.

La AAP (Academia Americana de Pediatría) lanzó una recomendación para los progenitores respecto a sus hijos en 2017: hasta los dos años, nada de pantallas. Y a partir de entonces y hasta los cinco, un máximo de una hora al día de consumo de contenidos en pantalla, siempre que sean de calidad (un abstracto difícil de cumplir colectivamente) y con un acompañamiento por parte de los padres.

Exactamente lo mismo recomienda Silvia, puntualizando que lo más importante es que el niño esté acompañado en todo momento, no solo para orientarle en que tipo de contenidos debe consumir o qué actitudes debe evitar, sino también para resolver sus necesidades cognitivas y emocionales.

¿Qué ocurre cuando el adicto no es un niño pequeño, sino un adolescente? El control es más complicado, tienen una mayor autonomía y pasan más tiempo lejos de sus progenitores.

“Parece que los adolescentes sean adictos al móvil, y no es así. Algunos podrán serlo, pero otros lo usan porque tienen miedo de experimentar ciertas emociones que prefieren no conectar con ellos mismos. Y eso hay que evitarlo”, dice Silvia.

Esta potencial carencia de evolución de la salud mental puede derivar en problemas mucho mayores. Jean M. Twenge, psicóloga estadounidense especializada en diferencias generacionales, determinó un estudio que si un adolescente aumenta el tiempo que pasa frente al Smartphone, aumentan las probabilidades de que sufra depresión, según publicó en su último libro.

Este estudio se entiende mejor junto a otra noticia: las tasas de depresión en adolescentes llevan disparándose desde 2011. Y aunque como se ha mencionado, todavía no hay un consenso sanitario, sí que hay cada vez más voces que señalan como culpable al uso excesivo de las redes sociales.

 


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